EL SILENCIO
El silencio es a mi modo de pensar una de las cosas que más tiempo (y mas en los tiempos que caen) nos lleva durante el día. Nuestro propio silencio.
Hay muchos tipos de silencio, el silencio voluntario, el silencio obligatorio, el silencio dolido y el doliente, el silencio que otorga, el incómodo, el malentendido, el espiritual, el físico,...
Hay también veces que el silencio te corta. Es como el peor miedo que nunca sentiste. Por lo desconocido, por lo inesperado, porque oculta expectativas de esperanza u horror. Pero el silencio es como los humanos, que por muy negativa que sea su existencia, existen.
A veces es necesario, e incluso positivo, pero en ocasiones, es angustioso, es silencio del malo. Y claro, no solo nos da miedo el silencio de los demás, sino lo que es peor, nuestro propio silencio, que como decía antes también nos puede asustar.
Puede ser un índice de una inconsciente anedonia, o simplemente un signo de cansancio, o quizá el resultado de una fórmula matemática de las relaciones neuronales de una cierta zona cerebral que conexiona redes del afecto y el lenguaje (quien sabe, sería una excusa cojonuda, como todas las racionalizaciones). Pero lo que verdaderamente queda, es eso.
El silencio.
Buenas noches, familiares y amigos