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    El rescate

    EL RESCATE
     
    Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías, aunque no lo dijeras.
    Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas.
    Que pagues el rescate que abajo te indico.
    Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
    Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes,y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.
    No hay dinero, ni castillos, ni avales, ni talonarios,no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
    Y no te obligo a nada que no quieras.
    Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.
    Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.
    Y presa como está mi alma, con la calma suficiente,ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,sin dudar un segundo, lo asumo, sólo tú puedes pagar el rescate.
    Devuélveme el amor que me arrebataste,o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
    Y no te obligo a nada que no quieras.Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.
    Y no te obligo a nada que no quieras.Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.

    SIEMPRE, "por hacerte sonreir..."

     
    POR HACERTE SONREIR
     
    (Rompí una Pequeña Piedra Preciosa)
     
    Hace tiempo prometí escribirte una canción,
    como siempre, mal y tarde, la tienes aqui
    sabes bien como soy, que no suelo mentir,
    siempre que lo hice fué por verte sonreir

    Llamamé, te quiero escuchar
    ya lo ves, no siempre me va bien
    al cantar me duele el corazón
    y enloquezco cada noche en cada actuación

    Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa
    se me enfria el café mientras dices que te va bien
    tranquila, ya no volveré a llamar, no me volveras a ver
    esta vez me marcho para no volver

    Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared,
    cansado de creer que todavia estás,
    he vuelto a recordar las tardes del café,
    las noches locas que siempre acaban bien
    y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared
    por verte sonreir he vuelto yo a perder

    Silencio

    EL SILENCIO

    El silencio es a mi modo de pensar una de las cosas que más tiempo (y mas en los tiempos que caen) nos lleva durante el día. Nuestro propio silencio.

    Hay muchos tipos de silencio, el silencio voluntario, el silencio obligatorio, el silencio dolido y el doliente, el silencio que otorga, el incómodo, el malentendido, el espiritual, el físico,...

    Hay también veces que el silencio te corta. Es como el peor miedo que nunca sentiste. Por lo desconocido, por lo inesperado, porque oculta expectativas de esperanza u horror. Pero el silencio es como los humanos, que por muy negativa que sea su existencia, existen.

    A veces es necesario, e incluso positivo, pero en ocasiones, es angustioso, es silencio del malo. Y claro, no solo nos da miedo el silencio de los demás, sino lo que es peor, nuestro propio silencio, que como decía antes también nos puede asustar.

    Puede ser un índice de una inconsciente anedonia, o simplemente un signo de cansancio, o quizá el resultado de una fórmula matemática de las relaciones neuronales de una cierta zona cerebral que conexiona redes del afecto y el lenguaje (quien sabe, sería una excusa cojonuda, como todas las racionalizaciones). Pero lo que verdaderamente queda, es eso.

    El silencio.

    Buenas noches, familiares y amigos


    LO INDECIBLE

     
     
    SABES CARIÑO CREO QUE...
     
    Un día, él volvió junto a ella. Pasaron un rato agradable, hablaron, jugaron, bebieron, se besaron... Ella estaba radiante, mostraba su mejor aspecto, tan bella y segura, como siempre. Él, la miraba con pasión.
     
    La pequeña ciudad los vigilaba con ansia, el tiempo (y el espacio) se paraba ante ellos, los oscuros edificios, el tráfico de los coches humeantes, los semáforos imparpadeantes, la gente desocupada que suele rodear una insignificante y anodina escena humana impregnada de una odiosa y nada interesante escena de afecto exagerado...
     
    La rodeaba con su brazo mientras caminaba, le gustaba sentir con su mano el ritmo de sus caderas que le hacía imprimir un movimiento involuntario acomodado a su forma de andar. El compás. Era misterioso y agradable. Se sentía dependiente y dulcemente llevado. Ella le pasaba un brazo por el cuello, y mientras, jugueteaba con su pelo y acariciaba su cuello con la habilidad de la inocente que sabe de su poder para hacer despertar los mas excitantes deseos. Nada más allá de la realidad...
     
    No hubo muchas palabras, y si las hubo, fueron obvias y carentes de importancia. Andaban y andaban hacia el final de su día, de otro día juntos. Parecía mentira, pero las entonces pequeñeces, que durante otro momento del día o de su vida, les habían ahogado en el vaso de agua de la vida, ahora eran eso, insignificantes ocurrencias nimias que no merecían un ápice de su atención. Una atención que en ese momento solo se centraba en una sensación borrosa con la única seguridad de que el uno estaba cerca del otro, con ella, con él.
     
    Llegados al borde de la acera, él mira un segundo el viejo pavimento cementado y gastado. Levanta sus ojos y la admira. Ella se enfrenta y rodeando su cuello acaba acariciando su mejilla. "Aquella es mi casa, me esperan" - dice ella.
    - Me tengo que ir, creo... -dice él escondiendo una leve sonrisa.
    - Te llamo mañana.
    - ¿Cuándo? -pregunta con voz gastada.
    - Sobre las nueve...
    Silencio
     
    Un ángel pasa ante los dos.
     
    Él no puede dejar de mirar sus pupilas. Ella calla.
    Él coge su cintura acercándola a su cuerpo. Ella le rodea con sus brazos.
    Sus labios se rozan, despacio, somero, primero... Más sentido y profundo después.
    La mente se le enturbia, sus ojos se apagan, una fuerza poderosa surge de su pecho queriendo rebosar todo su ser.
    La abraza muy fuerte. No quiere separarse de ella. Ese instante es su universo, su vida, todo su tiempo de consciencia.
    La ama.
    Se separan, ella le mira fijamente... Se siente segura.
    Él abre su boca, e intenta expresar aquello que le brotaba del pecho y que inundó su cabeza mientras la besaba...
     
    "Cariño,..."
     
    Ella no le deja terminar, le da un pequeño beso sonriendo.
    Él la vuelve a mirar, esforzándose, a punto de estallar...
     
    "Sabes cariño, creo que..." -intenta continuar.
     
    Ella sigue sonriendo...
     
    "Me tengo que ir..." -sentencia el.
     
    Ella le da otro pequeño beso en los labios, se despide con un "Hasta luego, te llamaré..." Y cruza la calle corriendo como una colegiala al salir de clase. Él se queda mirando, pensativo...
     
    Cuando la pierde de vista, hecha a andar y mientras enciende el último cigarrillo sigue dándole vueltas a eso que ha escuchado tantas veces y se pregunta cada día...
     
    "¿Qué significa QUERER?"
     
     
     
     
    Por mi mismo y por todos aquellos/as 
     
     

    Siempre esperando...

    ODA A LA ESPERANZA

    Crepúsculo marino,
    en medio
    de mi vida,
    las olas como uvas,
    la soledad del cielo,
    me llenas
    y desbordas,
    todo el mar,
    todo el cielo,
    movimiento
    y espacio,
    los batallones blancos
    de la espuma,
    la tierra anaranjada,
    la cintura
    incendiada
    del sol en agonía,
    tantos
    dones y dones,
    aves
    que acuden a sus sueños,
    y el mar, el mar,
    aroma
    suspendido,
    coro de sal sonora,
    mientras tanto,
    nosotros,
    los hombres,
    junto al agua,
    luchando
    y esperando
    junto al mar,
    esperando.

    Las olas dicen a la costa firme:
    «Todo será cumplido»

    (Pablo Neruda)

    SUEÑOS....

     
    Dicen que Aristóteles afirmaba que la esperanza es el sueño de los hombres despiertos.
    La música nos mantiene despiertos, atentos a la realidad que nos rodea.
    Nos hace conocedores de unas pocas certezas:
    la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, amores y desamores,
    la de saber posible ese mundo mejor que asoma tras la cancela que Casandra vislumbra en sus sueños.
    Estas canciones me enseñaron a tener fe en Casandra,
    a entender que no está perdido aquello que no fue, a buscar la esperanza en el sueño de un niño indígena.
    Supe por ellas que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso,
    que la excusa más cobarde es culpar al destino,
    que el ruido se callará y te oiré hablar en sueños y que este pequeño milagro,
    todo lo que fuimos y seremos, estará a salvo porque alguna vez cantaste conmigo
     
     
    - I. S.
     

    Ocaso agotador

    Otro día más..., como el anterior.
     
    Muchos sucesos y ocurrencias,
    nada demasiado interesante en la desvalorada devaluación de un demudado aprecio de la apropiada vida indiferentemente anodina.
    Poco que decir, pero... mucho por dentro. Como un río subterraneo, como una cueva virgen de expedicionarios ignotos.
    Como el yo y el ello.
     
    Las personas a tu alrededor son felices. Está bien estar rodeado de gente feliz.
    El mundo es más bonito rodeado de gente feliz.
    La percepción es lo principal. Uno puede estar sintiendo el dolor físico más grande que se pueda percibir (por ejemplo, una quemadura), pero la percepción sin embargo es de euforia, de alegría de orgullo y hornadez...,
    lo que somos los humanos; el gran invento del cuerpo y el cerebro, o el cuerpo y el alma, claro.
     
    Otras veces la sensación no es física. No es dolor, calor, olor, sabor...;
    sino que es algo que viene de más adentro: preocupación, desazón, intranquilidad,...
    y sin embargo también puede convertirse en otro tipo de sentimientos.
    De dos maneras: o por ocultación, o por propio convencimiento, y  en esto segunto lo más importante, por la propia percepción de la realidad.
     
    Quizá por eso son tan atractivas las drogas...
     
    Esta mañana la pereza volvió a aparecer enredada en las telas calientes. 
    Un par de viajes y todo comenzó trankilamente. No había problema, ni lo hubo después.
    Cuatro responsabilidades, dos viajes, un par de llamadas y a cagarse en la madre de alguno...
    lo de siempre vamos...; lo dicho, bendita percepción subjetiva.
     
    Poco despues las obligaciones y termina el día. Sin pena ni gloria.
     
    Me quedo con la noche anterior...
     
    "El amor es un estado alterado transitorio...; prefiero la serenidad al amor o la felicidad" o
    "La felicidad y el amor siempre se apean del tren antes que tu".
     
    A sobar, familiares y amigos, que comienzo a desvariar.

    Otro día mas...

    Otro día mas, en una vida mas, rodeado de mas y mas gente.
     
    A veces pienso que la gente vive sin vivir. Que a la gente le gusta que la propia vida le fagocite.
     

    Sí, como en el relato de ese colega en un día soporífero de biblioteca, cuando su cerebro comenzó a autofagocitarse. Debe de ser una sensación parecida.

    Y si realmente a la gente no le gusta que la propia vida le autofagocite a uno mismo, seguro que no les molesta mucho.
     
    Quizá sea debido a esa analgesia que la sociedad muestra para los hechos personales y cotidianos de cada uno. Quizá
    porque el supuesto hedonismo actual es una cortina que tapa la escena interior de cada uno de nosotros,
    y no nos deja ver lo que realmente nos gusta, nos pone tristes, nos pone tiernos o nos desgarra.
     
    Vamos que hoy, ha habido un poco de todo. Como en las bolsas de "revueltos", y además seco, como los frutos.
    Y mucho garbanzo. Y siguen las tensiones a lo desconocido, las sorpresas que te hacen despertar de sopeton,
    la ira sostenida y el descanso caliente de un cigarro y un café (negro como el carbón),
    en la compañía del brazo de lanza que te sostiene y te empuja. Tambíen el sueño obligado por un cuerpo que lo pide, 
    el despertar para seguir en un futuro atardecer anodino y soso;
    alumbrado por la dulce y cálida presencia de una bella sirena cuyo Neptuno siempre esta presente,
    devolviendo a la realidad las fantasias imposibles de deseos no equivocados.
     
    Sin pena ni gloria.
     
    Despues la inspiración sensible de una cultura catódica que además suena a poco convencible.
    Unas cuantas letras, y el cansancio de un río que por hoy termina su curso.
     

    Relato: Medardo

    Hola Medardo

    Hola Medardo. Veo que no estás en casa, así que te dejo un mensaje. Espero que lo aprecies, ya sabes que odio hablar con las máquinas, así que ten en cuenta el esfuerzo que me supone. En fin, resulta que ayer estaba en la oficina acabando las portadas de unos libros, ya sabes, de esos horribles para menopaúsicas. Completamente agobiado. Intentando encontrar el número exacto de flores que debía meter en las portadas. Al final, ya sabes que esas portadas sean bien floridas. Total, que me estaba agobiando soberanamente y decidí bajar a la calle a inhalar un poco de humos de mis amados compañeros a los que les gusta asfaltarse los pulmones. A soportar un poco de su charleta de ascensor, soberanamente tediosa, pretendiendo ser lo que no son. En fin, no sé por qué demonios bajé, imagínate lo agobiado que debía estar para soportar a esos plastas con una chimenea en la cabeza. También es cierto que últimamente me siento un poco asqueado con la gente, pero, al final, es importante llevarse bien con la gen…

    Hola otra vez, Medardo. Se ha cortado. Vaya mierda de buzón de voz que tienes. Como te iba contando, decidí bajar para airearme un poco y charlar un rato con mis compañeros para que no me consideren un misántropo, ya sabes. Aunque, al final, dudo de que nadie en mi trabajo conozca el significado de esa palabra. Total, que iba bajando las escaleras desde el octavo piso, y al pasar por el cuarto me empezó a pitar el oído. Seguí bajando, más agobiado aún. Al llegar al tercer piso me fijé en el cartel del rellano. Ponía CUARTO. Me resultó extraño, pero seguí descendiendo porque, al final, uno no sabe dónde se encuentra realmente al bajar tantos pisos. Total, que seguí mi camino hacia la calle, y cuando pasé por el rellano del piso siguiente, volvía a mirar el cartel. Ponía CUARTO. Soberanamente alucinante. Encima, me seguía pitando el oído, cada vez más. Decidí seguir bajando a toda prisa y empecé a notar que me mareaba, y con el pitido, y el susto que me pegué al volver a pasar por delante del cartel de CUARTO, que ya creía que estaba en el día de la marmota, al final, me desmayé. Sí, como una nenaza. En fin, sé que es un topicazo, pero pasaron por delant…

    Mierda de contestador. Te decía: Sé que es un topicazo pero me pasaron todas las imágenes de mi vida por delante. Y cuando digo todas es todas. Alucinante. Sí algún día puedes desmayarte, te lo recomiendo. Es broma. Pero me imagino que te preguntas por qué demonios te estoy llamando, cuando hace siglos que no me pongo en contacto contigo. Incluso pensarás que en la universidad no te hacía ni caso. Vale, en eso estás en lo cierto, no me interesabas lo más mínimo, pero, al final, uno tiene que confesarse. Resulta que, allí tumbado, en el eterno cuarto piso del demonio, vi mi parto, vi la cara de mi padre cuando llevaba bigote, el triciclo que me fabricaron, los putos bocatas de mortadela, los ventanales del colegio con los adornos navideños, en fin, todo ese rollo caleidoscópico. Y vi a cada una de mis novias. Estaban Irene, estaba Marta…todas las mujeres con las que me he acostado. También todas las mujeres de las que me he enamorado alguna vez, incluyendo a la panadera, y éstas si que hacen que la lista sea extremadamente larga. Y bueno, también estaba Matilde, ya sabes, tu novia de la época. En fin, por si no lo entiendes…

    Tiene gracia, seguro que te has quedado en ascuas. Te lo explico: no se lo he contado a nadie antes, pero me tiré a tu novia de la universidad cuando estaba saliendo contigo. Ya no me acordaba, pero al rememorar toda mi triste historia la he vuelto a ver, Al final, creo que lo había olvidado porque Matilde no era gran cosa, aunque sí es cierto que era una golfa. En fin, que te hizo un favor dejándote por aquel monitor de gimnasio engominado. Te lo digo con el corazón en la mano Medardo. Total, que sólo quería contártelo. Al final hay que decir las cosas a la cara, ser sincero, aunque duela. Así que aquí estoy, contándotelo. Resulta que, al final, cuando recobré el conocimiento, estaba en el primer piso, pero desde luego fue algo muy extraño. En fin, Medardo, debes saber además que mañana me voy. Que emigro. Estoy soberanamente harto de toda esta gente, de las portadas para menopaúsicas, del olor a pegamento, del aire acondicionado, del chopped, de los paraguas que dan la vuelta con el viento, del olor a sobaco, de los gordos desnudos en las duchas del gimnasio y de las llamadas telefónicas de confesión. Y estoy especialmente harto de enamorarme y partirme la crisma constantemente. Así que me largo. Espero que no te casaras realmente con Matil…

    Un último consejo: si escuchas este mensaje el primero, borra los 4 anteriores, pero si no es así, si eres tan cabrón de escucharlos de todas maneras, hazlo de atrás hacia delante. Adiós, Medardo.

    House

    1ª Temporada
     
    (Después de examinar a una paciente, House le da su diagnóstico)
    House: "Tiene los senos obstruidos y a juzgar por esos arañazos tiene un gato nuevo"
    Paciente: "Era de mi madre. Ha muerto"
    House: "¿Y tiene un gato muerto?"
    Paciente: "No, mi madre ha muerto"
    House: "Ah, pobre gato..."

    (Wilson dice a House que deje las pastillas porque él mismo ha reconocido que está enganchado) "He dicho que soy adicto, no que tenga un problema".

    (a una paciente que quiere ser trasladada a su casa para morir allí): "No se muere con dignidad, se vive con ella"

    Paciente color naranja: "¿Qué son esos?"
    Dr. House: "Analgésicos"
    Paciente color naranja: "Oh, por tu pierna"
    Dr. House: "No, soy un yonki. ¿Quieres uno? Te ayudarán con tu espalda"

    Dr. House: "El 30% de los padres no saben que están criando al hijo del otro"
    Dr. Foreman: "He leído que la paternidad falsa no pasaba del 10%"
    Dr. House: "Ésa es la versión de las madres"

    Doctora Cuddy: "¿Has vuelto para ver a una paciente?"
    D. House: "No, a una puta, le da más morbo aquí que en casa"

    (a un paciente) "...¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres..."

    Dr.House: "Tiene un parásito."
    Paciente: "¿Como la solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?"
    House: "Hasta dentro de un mes sí. Después es ilegal. Bueno, en algunos estados no."
    Paciente: "¿Ilegal?"
    House: "Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos... Mire, tiene sus ojos..."

    Monja: "La hermana cree en cosas que no existen."
    Dr.House: "¿Eso no es un requisito indispensable en su oficio?"

    (Dr House a una monja) " seguro que tienes mucha fe en Dios , pero a que miras a los lados al cruzar la calle "

    (House a Cameron en el ascensor) "El marido dice que está inusualmente irritable, es imposible que una mujer esté inusualmente irritable"

    (House animando a un paciente paralítico) "La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente".

    (Chase le pregunta a House si le gustaría que se entrometiera en su vida privada) "Pues no, por eso carezco de vida privada"

    (Un médico dice que si la enfermedad que sufre un niño sigue evolucionando quedará paralítico) "¡Qué horror! Menos mal que sólo vivirá una semana".

    (Junto al quirófano, la amiga de una paciente pregunta a House si es buena señal que la operación haya sido muy corta) "O la intervención ha ido muy bien o se lo han cepillado"

    (El equipo de House opina que un paciente debe dejar el hospital) "A no ser que me hayan declarado el cuarto miembro del eje del mal invadido y ocupado, esto sigue sin ser una democracia. Se queda".

    (Después de anunciar a una paciente que tiene un tumor de 12 kilos) "Alégrese, es el récord de la clínica"

    (Los médicos que atienden a un político deciden abrirle el cerebro) "Será difícil, lo sé, porque los políticos tienen la costumbre de no llevarlo puesto".

    (A un senador negro que teme no llegar a presidente si se rumorea que tiene sida) "Si da igual: no llegará a ser presidente. No la llaman la Casa Blanca por la pintura".

    (Una pareja joven dice a House que dan una dieta vegetariana a su bebé) "Matar de hambre a un bebé es malo. E ilegal en muchas culturas".

    (Cuando los servicios sociales acusan a un matrimonio de maltratar a su hija) "Estos padres no son maltratadores. Son idiotas"

    (Cuddy pregunta a House por qué se tapa la cara para no mirarla) "Perdón, no se ven peras como ésas entre los decanos de la medicina"

    (Wilson le pregunta quién es el hombre con el que está viendo un partido en la consulta) "Un paciente, tiene que volver al trabajo en cuanto salga del médico. Y yo también".

    (Los padres de un paciente se enfadan porque les ha hecho venir diciendo que su hijo había muerto) "Fue una mentira piadosa, créanme pronto morirá. Además, les he ahorrado el atasco de las doce"

    (Dirigiéndose a los alumnos de Medicina a los que está dando una lección) "La naturaleza de la medicina hace que si la cagas, alguien la palme. Si no podeis asumirlo escoged otra profesión"

    (House brinda con el marido de Stacy, su ex mujer): "¡Por las mujeres! No se puede vivir con ellas. Ni matarlas y decir que se han ido de 'strippers' a Atlantic City".

    Cicatrices...

    LA HERIDA

    ¿Qué si me duele? Un poco; te confieso
    que me heriste a traición; mas por fortuna,
    tras el rapto de ira vino una
    dulce resignación.... Pasó el exceso.

    ¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
    El amor es un huésped que importuna;
    mírame como estoy, ya sin ninguna
    tristeza que decirte
    .
    Dame un beso.

    Así, muy bien; perdóname, fui un loco;
    tú me curaste –gracias-, y ya puedo
    saber lo que imagino y lo que toco.


    En la herida que hiciste, pon el dedo.
    ¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco,
    mas no mata el dolor.... No tengas miedo.

    Luis G. Urbina

    Mi fuerza... mi esperanza...

    ÍMPETU

    Mas no todo ha de ser ruina y vacío.
    No todo desescombro ni deshielo.
    Encima de este hombro llevo el cielo,
    y encima de este otro, un ancho río

    de entusiasmo
    .
    Y, en medio, el cuerpo mío,
    árbol de luz gritando desde el suelo.
    Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo,
    mi corazón en pie, rayo sombrío.

    Sólo el ansia me vence. Pero avanzo
    sin dudar, sobre abismos infinitos,
    con la mano tendida: si no alcanzo

    con la mano, ¡ya alcanzaré con gritos!
    y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo
    al mar, desde una fronda de apetitos
    .

    Blas de Otero

    La foto de la discordia...

    LA  FOTO  DE  LA  DISCORDIA

     

    El otro día estaba yo jugando con el móvil,
     aburrido, mirando los archivos y todas esas cosas que utilizas una vez cadas tres meses.
    Y resulta que tenía fotos que había olvidado... 
    Y fui pasando esas fotos al disco duro del ordenador. Pero, algo sucedió.
    De repente, apareció algo insolito. Algo que creí que no había visto nunca.
    Y estaba allí, en mi móvil.
    Llamé a la central de Inteligencia Española, me dijeron que no existía, que me pusiese en contacto con el CSIC, que era lo más parecido, y así lo hice, pero no pudieron ayudarme.
    También lo intenté con el programa del Iker Jiménez,... pero me dijeron que opinase lo que quisiese, que ellos no sabían nada...
    ni tampoco les interesaba; hicieron una prueba de público y dijeron q no llamaba la atención del público televisivo.
    Yo horrorizado no sabía que hacer. No comía, no dormía, no bebía, no fumaba, no...
    Vamos, la foto de los cojones no hacía más que darme vueltas y vueltas por la cabeza, me iba a reventar,...
    ¿Qué era esa foto? ¿Qué aparece en ella? ¿Donde estaba sacada?
    ¿Cómo podría ser que aquello estuviera allí? ¿A qué hora se pudo haber sacado?...
    Por eso queridos familiares y amigos me veo en la obligación de pediros vuestra ayuda.
    Decidme, ¿qué véis? ¿Qué es eso?, dame alguna información por favor sobre lo puede verse en la foto.
    Lo que creáis, lo que os sugiera, las historias que pudiese tener,...

    Necesito vuestra ayuda.

    Besos

     
     

    Pero sabes..., al final...

    Alguien dijo alguna vez

    que la mejor terapia para el olvido es el odio,

    que si ella se va,

    se debe cuidar de nosotros,

    porque le declararemos el odio y la guerra.

     

    Pero sabes, al final suele pasar que el odio es bastante aburrido

    porque además, no se lo cree nadie.

     

    Quiero decir,

    que a ella no le afecta que el taladro de nuestra mirada le traspase,

    porque no se siente culpable, normal.

     

    Así que al final uno decide olvidar y tirar pa´lante,

    seguir en el camino y en la búsqueda,

    hacer repaso de lo que hemos andado

    y quedarnos con lo bueno…, y tirar lo malo.

     

    Ella crecerá (de veras),

    yo de verdad espero que no mucho más,

    se casará y tendrá hijos

    y será la mujer responsable que todos quisieron,

    y quizá yo también seré el hombre responsable que todos quieren, no lo sé.

     

    La ciudad seguirá, imparable, frenética,…

    y nosotros perdidos en ella, buscando quién sabe qué,…

    Yo qué sé qué será de nosotros. Pasarán tantas y tantas cosas…

    Una tarde sin ti

    Amor de tarde
    Mario Benedetti


    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cuatro
    y acabo la planilla y pienso diez minutos
    y estiro los brazos como todas las tardes
    y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    y me doblo los dedos y les saco mentiras

    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cinco,
    Una lástima, aunque estés a diez metros,
    mientras soy la manija que calcula intereses
    o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    o alguien que hace cifras y les saca verdades.

    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y ya son las seis.
    Podrías acercarte de sorpresa y decirme “¿Qué tal?”
    Y quedaríamos, vos con la mancha roja de mis labios,
    yo con el tizne azul de tu carbónico.

    Es una lástima que no estés conmigo.

    A veces me canso...

    PABLO NERUDA
    (1904 - 1973)

    Walking Around

    Sucede que me canso de ser hombre.
    Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
    marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
    navegando en un agua de origen y ceniza.

    El olor de las pelquerías me hace llorar a gritos.
    Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
    sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
    ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

    Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
    y mi pelo y mi sombra.
    Sucede que me canso de ser hombre.

    Sin embargo sería delicioso
    asustar a un notario con un lirio cortado
    o dar muerte a une monja con un golpe de oreja.
    Sería bello
    ir por las calles con un cuchillo verde
    y dando gritos hasta morir de frío.

    No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
    vacilante, extendido, tiritando de sueño,
    hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
    absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

    No quiero para mí tantas desgracias.
    No quiero continuar de raíz y de tumba,
    de subterráneo solo, de bodega con muertos
    ateridos, muriéndome de pena.

    Por eso el día lunes arde como el petróleo
    cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
    y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
    y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

    Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
    a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
    a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
    a calles espantosas como grietas.

    Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
    colgando de las puertas de las casas que odio,
    hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
    hay espejos
    que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
    hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

    Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
    con furia, con olvido,
    paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
    y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
    calzoncillos, toallas y camisas que lloran
    lentas lágrimas sucias.

    Comentarios Pertinentes II

    Seguimos con más historias, sentimientos, vivencias... Pensando, más que nada, que eres tú mismo/a el/la que tiene el protagonismo, quien interpreta, quien ve o deja de ver, quien hace realidad todo esto...
     

    Seguimos hablando de viajes, ¡Qué bonito es viajar!, ¡Ver gente! ¡Conocer costumbres palabras, rincones, pensamientos y sentimientos!, tan lejanos y tan cercanos. Ahora le tocó el turno a Buenos Aires. Allí hay un rockero argentino, se llama Charlie García. Éste, un buen día, se tiró desde el piso séptimo del balcón de un hotel a la piscina, y claro, tuvo la suerte de caer en la piscina, menos mal. Éste escribió después una canción que se titulaba, “Me tiré por vos” (que gilipollez, ¿no?). Aunque quizá tiene algo de razón, “Me tiré por ti"..., Quizá merezca la pena tirarse a la piscina, arriesgarse,… con la esperanza de caer dentro, claro, porque vás a caer dentro…

     

     

    Hay una pregunta que me repiten mucho, es: ¿Qué tiene que ver el amor con la política?, Yo también me hago esa pregunta. Pero bueno. No se..., quizá sea una tontería... quizá la política actual está demasiado lejos del amor..., claro...

     

     

    Estoy perjudicao, pero no cansao aún, de la mala vida. Y esto... me lo repito todos los domingos, y los lunes...

     

     

    Decía Groucho Marx que le encantaban los hostales a los que se podía llevar a una mujer sin tener necesidad de llevar consigo una maleta. Odiaba los hostales en los que te exigían una maleta para poder dormir esa noche con una mujer, que no tenía por qué ser tu esposa. Aquí en Madrid, te exigían una maleta para poder dormir con esa mujer que no es tu esposa. A veces la hipocresía es la mayor característica de una sociedad avanzada... Y si no que se lo digan a mi mujer, que nunca, nunca, llevó una maleta...

     

     

    Yo quiero volver a los 6 años, por ejemplo, incluso más adelante, a los 7…, hasta los 12 está bien. Aunque también añoro mi parte de (adolescencia) instituto, la verdad es que añoro todo el pasado. Por eso quiero volver allí a menudo, y trato de hacerlo de vez en cuando…, y saco los airgamboys que tengo descabezados y los vuelvo a montar, o con los EXÍN Castillos hago el palacio de mis sueños. Esto es una dedicatoria “a todos aquellos que consideran que su patria es su infancia”. Porque cada vez que pienso en lo que soy siempre acabo llegando al pasado... Porque es todo tan diferente a cómo me lo imaginaba... Porque ya no vale enfadarse, llorar y no respirar,... Porque ya no como caramelos ni gominolas..., Porque el bar de Manolo ya cerró, y la bicicleta se quedó pequeña... Porque estoy aquí y si no hubiera sido, no podría ser... pero... llegaré de veras algún día? "Siempre nos quedará París"

     

     

    No se, acabaré de rematar todo esto...

     

     

     

    Ladrones de falsos tesoros

    La condena

    De «Los vanos mundos»

    El que posee el oro añora el barro.
    El dueño de la luz forja tinieblas.
    El que adora a su dios teme a su dios.
    El que no tiene dios tiembla en la noche.

    Quien encontró el amor
    no lo buscaba.
    Quien lo busca
    se encuentra con su sombra.
    Quien trazó laberintos
    pide una rosa blanca.
    El dueño de la rosa
    sueña con laberintos.
    Aquel que halló el lugar
    piensa en marcharse.
    El que no lo halló nunca

    es desdichado.
    Aquel que cifró el mundo con palabras
    desprecia las palabras.
    Quien busca las palabras que lo cifren
    halla sólo palabras.

    Nunca la posesión está cumplida.
    Errático el deseo, el pensamiento.
    Todo lo que se tiene es una niebla
    y las vidas ajenas son la vida.

    Nuestros tesoros son tesoros falsos.
    Y somos los ladrones de tesoros.

    Felipe Benítez Reyes

    Mundo laboral

    CURRICULUM

     
                        Llueve a ratos, y Madrid está frío y desapacible. Pasan paraguas  al otro lado del escaparate de la librería de mi amigo Antonio Méndez, el librero de la calle Mayor. Estamos allí de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no había leído una novela mía en su vida ni piensa hacerlo - "ni falta que me hace" - , suele gruñirme el cabrón; ordena las últimas novedades.
                        En esas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire tímido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversación. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un currículo. Claro, responde el librero. Déjamelo.
                        Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carnet grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para mí, empieza a decir. Luego se calla. Sonríe un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave.
                        Vienen por  docenas, dice. Chicos y chicas jóvenes. Cada uno con su currículo y no puedes imaginarte con qué nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse. Le cojo el folio de la mano. Fulano de tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en París y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de esos de tres o seis meses y luego a la calle.
                        Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estará, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librerías o en donde sea, sacando su conmovedor currículo de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un cajón.
                        Él mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como está el patio. Antes de que cierre el cajón, alcanzo a ver más fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas jóvenes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borrárseles de la boca.
                        España va bien y todo eso, me digo. La puta España. De pronto la tristeza se me desliza dentro como gotas frías, y el día se vuelve más desapacible y gris. Qué estamos haciendo con ellos, maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y enciende otro cigarrillo. Sé que piensa lo mismo. En qué estamos convirtiendo a todos esos jóvenes de la mochila, que tras la ilusión de unos estudios y una carrera, tras los sueños y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo currículums en los que dejan los últimos restos de esperanza. Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho años de EGB, cinco de formación profesional, cursos, sacrificios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matrícula. Indefensión, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escrúpulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, políticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con más demagogia y apoltronamiento que vergüenza.
                        Trabajos basura, desempleos basura, currículums basura.
                        Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que estés dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, dejar que el jefe te lo sobe. Aún así, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al año de las que sólo ochenta figuran como tales en la nómina. Y si encima luego pretendes mantener una familia y pagar un piso, date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis.
                        Flexibilidad laboral, lo llaman. Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turno, tropecientos mil empleos más, y somos luz y faro de Europa. Guau.
                        Gracias a eso, también, un chaval de veintipocos años puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos de chichinabo en tres o cuatro años, y al cabo verse en la calle con la mochila, buscándose la vida bajo la lluvia. Partiendo una y otra vez de cero.
                        Flexibilidad laboral. Rediós. Cuánto eufemismo y cuánta mierda. A ver qué pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de currículums lo que ese chico lleve en la mochila sean cócteles molotov.
     
     
    De mi amigo el "Doctor"
     
    Texto original: Arturo Pérez Reverte
     

    Si me quieres...

     

     

     

    QUIÉREME ENTERA...

    Si me quieres, quiéreme entera,
    no por zonas de luz o sombra...
    si me quieres, quiéreme negra
    y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
    quiéreme día,
    quiéreme noche...
    ¡Y madrugada en la ventana abierta!
    si me quieres, no me recortes:
    ¡quiéreme toda.... o no me quieras!

    Dulce María Loynaz