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EL RESCATE
Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías, aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes,y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.
No hay dinero, ni castillos, ni avales, ni talonarios,no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.
Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.
Y presa como está mi alma, con la calma suficiente,ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,sin dudar un segundo, lo asumo, sólo tú puedes pagar el rescate.
Devuélveme el amor que me arrebataste,o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.
Y no te obligo a nada que no quieras.Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.
Y no te obligo a nada que no quieras.Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;te conocen, pero no llegan a ti.
POR HACERTE SONREIR
(Rompí una Pequeña Piedra Preciosa)
Hace tiempo prometí escribirte una canción, como siempre, mal y tarde, la tienes aqui sabes bien como soy, que no suelo mentir, siempre que lo hice fué por verte sonreir
Llamamé, te quiero escuchar ya lo ves, no siempre me va bien al cantar me duele el corazón y enloquezco cada noche en cada actuación
Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa se me enfria el café mientras dices que te va bien tranquila, ya no volveré a llamar, no me volveras a ver esta vez me marcho para no volver
Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared, cansado de creer que todavia estás, he vuelto a recordar las tardes del café, las noches locas que siempre acaban bien y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared por verte sonreir he vuelto yo a perder
ODA A LA ESPERANZA
Crepúsculo marino, en medio de mi vida, las olas como uvas, la soledad del cielo, me llenas y desbordas, todo el mar, todo el cielo, movimiento y espacio, los batallones blancos de la espuma, la tierra anaranjada, la cintura incendiada del sol en agonía, tantos dones y dones, aves que acuden a sus sueños, y el mar, el mar, aroma suspendido, coro de sal sonora, mientras tanto, nosotros, los hombres, junto al agua, luchando y esperando junto al mar, esperando.
Las olas dicen a la costa firme: «Todo será cumplido»
(Pablo Neruda) LA HERIDA
¿Qué si me duele? Un poco; te confieso que me heriste a traición; mas por fortuna, tras el rapto de ira vino una dulce resignación.... Pasó el exceso.
¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso? El amor es un huésped que importuna; mírame como estoy, ya sin ninguna tristeza que decirte. Dame un beso.
Así, muy bien; perdóname, fui un loco; tú me curaste –gracias-, y ya puedo saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo. ¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco, mas no mata el dolor.... No tengas miedo.
Luis G. Urbina
ÍMPETU
Mas no todo ha de ser ruina y vacío. No todo desescombro ni deshielo. Encima de este hombro llevo el cielo, y encima de este otro, un ancho río
de entusiasmo. Y, en medio, el cuerpo mío, árbol de luz gritando desde el suelo. Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo, mi corazón en pie, rayo sombrío.
Sólo el ansia me vence. Pero avanzo sin dudar, sobre abismos infinitos, con la mano tendida: si no alcanzo
con la mano, ¡ya alcanzaré con gritos! y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo al mar, desde una fronda de apetitos.
Blas de Otero Amor de tarde Mario Benedetti
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro los brazos como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco, Una lástima, aunque estés a diez metros, mientras soy la manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o alguien que hace cifras y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y ya son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme “¿Qué tal?” Y quedaríamos, vos con la mancha roja de mis labios, yo con el tizne azul de tu carbónico.
Es una lástima que no estés conmigo.
PABLO NERUDA (1904 - 1973)
Walking Around
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las pelquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a une monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
La condena
De «Los vanos mundos»
El que posee el oro añora el barro. El dueño de la luz forja tinieblas. El que adora a su dios teme a su dios. El que no tiene dios tiembla en la noche.
Quien encontró el amor no lo buscaba. Quien lo busca se encuentra con su sombra. Quien trazó laberintos pide una rosa blanca. El dueño de la rosa sueña con laberintos. Aquel que halló el lugar piensa en marcharse. El que no lo halló nunca
es desdichado. Aquel que cifró el mundo con palabras desprecia las palabras. Quien busca las palabras que lo cifren halla sólo palabras.
Nunca la posesión está cumplida. Errático el deseo, el pensamiento. Todo lo que se tiene es una niebla y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos. Y somos los ladrones de tesoros.
Felipe Benítez Reyes
QUIÉREME ENTERA...
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche... ¡Y madrugada en la ventana abierta! si me quieres, no me recortes: ¡quiéreme toda.... o no me quieras!
Dulce María Loynaz
| Poema XV |
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Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda -- "Veinte poemas de amor y una canción desesperada."
"Chino, te la robé" |
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