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    Silencio

    EL SILENCIO

    El silencio es a mi modo de pensar una de las cosas que más tiempo (y mas en los tiempos que caen) nos lleva durante el día. Nuestro propio silencio.

    Hay muchos tipos de silencio, el silencio voluntario, el silencio obligatorio, el silencio dolido y el doliente, el silencio que otorga, el incómodo, el malentendido, el espiritual, el físico,...

    Hay también veces que el silencio te corta. Es como el peor miedo que nunca sentiste. Por lo desconocido, por lo inesperado, porque oculta expectativas de esperanza u horror. Pero el silencio es como los humanos, que por muy negativa que sea su existencia, existen.

    A veces es necesario, e incluso positivo, pero en ocasiones, es angustioso, es silencio del malo. Y claro, no solo nos da miedo el silencio de los demás, sino lo que es peor, nuestro propio silencio, que como decía antes también nos puede asustar.

    Puede ser un índice de una inconsciente anedonia, o simplemente un signo de cansancio, o quizá el resultado de una fórmula matemática de las relaciones neuronales de una cierta zona cerebral que conexiona redes del afecto y el lenguaje (quien sabe, sería una excusa cojonuda, como todas las racionalizaciones). Pero lo que verdaderamente queda, es eso.

    El silencio.

    Buenas noches, familiares y amigos


    Ocaso agotador

    Otro día más..., como el anterior.
     
    Muchos sucesos y ocurrencias,
    nada demasiado interesante en la desvalorada devaluación de un demudado aprecio de la apropiada vida indiferentemente anodina.
    Poco que decir, pero... mucho por dentro. Como un río subterraneo, como una cueva virgen de expedicionarios ignotos.
    Como el yo y el ello.
     
    Las personas a tu alrededor son felices. Está bien estar rodeado de gente feliz.
    El mundo es más bonito rodeado de gente feliz.
    La percepción es lo principal. Uno puede estar sintiendo el dolor físico más grande que se pueda percibir (por ejemplo, una quemadura), pero la percepción sin embargo es de euforia, de alegría de orgullo y hornadez...,
    lo que somos los humanos; el gran invento del cuerpo y el cerebro, o el cuerpo y el alma, claro.
     
    Otras veces la sensación no es física. No es dolor, calor, olor, sabor...;
    sino que es algo que viene de más adentro: preocupación, desazón, intranquilidad,...
    y sin embargo también puede convertirse en otro tipo de sentimientos.
    De dos maneras: o por ocultación, o por propio convencimiento, y  en esto segunto lo más importante, por la propia percepción de la realidad.
     
    Quizá por eso son tan atractivas las drogas...
     
    Esta mañana la pereza volvió a aparecer enredada en las telas calientes. 
    Un par de viajes y todo comenzó trankilamente. No había problema, ni lo hubo después.
    Cuatro responsabilidades, dos viajes, un par de llamadas y a cagarse en la madre de alguno...
    lo de siempre vamos...; lo dicho, bendita percepción subjetiva.
     
    Poco despues las obligaciones y termina el día. Sin pena ni gloria.
     
    Me quedo con la noche anterior...
     
    "El amor es un estado alterado transitorio...; prefiero la serenidad al amor o la felicidad" o
    "La felicidad y el amor siempre se apean del tren antes que tu".
     
    A sobar, familiares y amigos, que comienzo a desvariar.

    Otro día mas...

    Otro día mas, en una vida mas, rodeado de mas y mas gente.
     
    A veces pienso que la gente vive sin vivir. Que a la gente le gusta que la propia vida le fagocite.
     

    Sí, como en el relato de ese colega en un día soporífero de biblioteca, cuando su cerebro comenzó a autofagocitarse. Debe de ser una sensación parecida.

    Y si realmente a la gente no le gusta que la propia vida le autofagocite a uno mismo, seguro que no les molesta mucho.
     
    Quizá sea debido a esa analgesia que la sociedad muestra para los hechos personales y cotidianos de cada uno. Quizá
    porque el supuesto hedonismo actual es una cortina que tapa la escena interior de cada uno de nosotros,
    y no nos deja ver lo que realmente nos gusta, nos pone tristes, nos pone tiernos o nos desgarra.
     
    Vamos que hoy, ha habido un poco de todo. Como en las bolsas de "revueltos", y además seco, como los frutos.
    Y mucho garbanzo. Y siguen las tensiones a lo desconocido, las sorpresas que te hacen despertar de sopeton,
    la ira sostenida y el descanso caliente de un cigarro y un café (negro como el carbón),
    en la compañía del brazo de lanza que te sostiene y te empuja. Tambíen el sueño obligado por un cuerpo que lo pide, 
    el despertar para seguir en un futuro atardecer anodino y soso;
    alumbrado por la dulce y cálida presencia de una bella sirena cuyo Neptuno siempre esta presente,
    devolviendo a la realidad las fantasias imposibles de deseos no equivocados.
     
    Sin pena ni gloria.
     
    Despues la inspiración sensible de una cultura catódica que además suena a poco convencible.
    Unas cuantas letras, y el cansancio de un río que por hoy termina su curso.